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ACTIVIDADES DE LA ACADEMIA NACIONAL DE DERECHO Y CIENCIAS SOCIALES DE BUENOS AIRES |
Durante el año 2011, la Academia realizó un homenaje en acto público a los ex académicos presidentes doctores Marco Aurelio Risolía y Enrique Ramos Mejía, al cumplirse el centenario de su nacimiento, ocasión en la que hablaron los académicos doctores José D. Ray y Víctor Tau Anzoátegui respectivamente.
Designó académico emérito al doctor Julio César Otaegui y académicos correspondientes a los doctores Santiago Muñoz Machado (España) y Andrei Lisitsyn-Svetlanov (Rusia)
Asimismo, lanzó las convocatorias a los premios Academia, para obras sobre un tema propio de las ciencias jurídicas y sociales editadas en el país entre el 31 de julio de 2009 y el 30 de julio de 2011; Estímulo, al mejor trabajo inédito sobre el tema “La Propiedad”; y Doctor Vicente Rodríguez Ribas, al mejor trabajo inédito sobre el tema “Bases para una legislación actualizada del Derecho Comercial”.
En el mes de diciembre entregará el premio Doctor Miguel S. Marienhoff al doctor Héctor M. Pozo Gowland por su obra “El incumplimiento de sentencias por el Estado. Ejecución forzosa y poder de sustitución de los jueces”.
Durante el año 2010, la Academia incorporará en acto público a los académicos doctores Emilio P. Gnecco y Rafael M. Manóvil, los días 13 de mayo y 10 de junio, respectivamente.
Además, para el segundo semestre, está prevista la entrega del Premio Academia, también en acto público.
CENTENARIO
La Academia Nacional de Derecho y Ciencias Sociales de Buenos Aires celebró el 7 de octubre de 2008 una sesión pública destinada a celebrar el Centenario de su creación y a rendir homenaje a sus fundadores.
Fue encabezada por el señor académico presidente doctor Julio César Otaegui y los señores académicos ex presidentes doctores José Domingo Ray y Alberto Rodríguez Galán.
Contó con la asistencia de: el señor presidente de la Corte Suprema de Justicia de la Nación, doctor Ricardo Lorenzetti; el señor representante de la Cámara Nacional de Casación Penal, y presidente de la Sala IV, doctor Gustavo Hornos; el señor presidente de la Cámara Nacional Electoral, doctor Rodolfo Munne; el señor presidente del Superior Tribunal de Justicia de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, doctor José Osvaldo Casás; el señor vicepresidente de la Junta Federal de Cortes, doctor Luis Francisco Lozano; el señor académico representante de la Academia Nacional de Derecho y Ciencias Sociales de Córdoba, y ex vicepresidente de la Nación, doctor Víctor Martínez; el señor presidente de la Academia Nacional de la Historia, doctor César García Belsunce; el señor presidente de la Academia Nacional de Ciencias Exactas, Físicas y Naturales, y académico representante de la Academia Nacional de Medicina, doctor Eduardo Charreau; el señor presidente de la Academia Nacional de Agronomía y Veterinaria, doctor Carlos Scoppa; el señor presidente de la Academia Nacional de Ciencias Morales y Políticas, doctor Gregorio Badeni; el señor vicepresidente de la Academia Nacional de Ciencias de Buenos Aires, doctor Amilcar Argüelles; el señor rector de la Universidad del Salvador, doctor Juan Alejandro Tobías; el señor decano de la Facultad de Ciencias Jurídicas y Sociales de la Universidad del Museo Social Argentino, doctor Ricardo Balestra, de académicos de número y de distinguidos concurrentes.
Al abrir el acto el señor académico presidente manifestó que dada la naturaleza de la sesión invitaba a iniciarla entonando el Himno Nacional, lo que así se hizo.
Seguidamente y tras los debidos saludos, expresó que no se encontraban presentes por razones de salud los señores académicos ex presidentes doctores Segundo V. Linares Quintana y Horacio A. García Belsunce.
Resaltó como arquetipo al decano académico doctor Segundo V. Linares Quintana incorporado como miembro de número en 1956, quien, desde ese entonces hasta hoy, había brindado su aporte permanente a la Corporación y así el año pasado, en ese salón, había presentado una obra magistral titulada “Tratado de Interpretación Constitucional. Homenaje a Karl Loewenstein”, tomos I y II.
A continuación, evocó, con las siguientes palabras, “Los cien años de la Academia”:
I
1. La celebración
de los 100 años de
Por cierto que
todas las Academias prestan servicios a
Tal nota consiste
en que la base de
La Constitución
histórica de 1853/1860 garantizó los derechos naturales del hombre.
Los derechos a la
libertad y la propiedad sin los que el hombre no alcanza su plenitud.
Los derechos a la
justicia y la seguridad sin los que los derechos a la libertad y la propiedad
son ficticios.
Y el derecho a la
vida, presupuesto indispensable de los anteriores.
La reforma de 1957
sumó los derechos del trabajador y la reforma de 1994 los derechos al ambiente
sano, al consumo protegido y al mercado competitivo.
Todo ello enmarcado
en la forma de gobierno representativa, republicana y federal.
Forma de gobierno
representativa porque el pueblo no delibera ni gobierna sino por medio de sus
representantes, lo que evita la anarquía.
Forma de gobierno
republicana asentada en la soberanía del pueblo y en la división de los
poderes, lo que aventa la tiranía y abre paso a otros derechos y garantías no
enumerados.
Forma de gobierno
federal proveniente del ayer e imprescindible hoy.
Estos derechos
constitucionales configuran el orden público argentino y a ellos deben
adecuarse las leyes que reglamentan su ejercicio.
De la adecuada
interpretación y aplicación de dichos derechos constitucionales dependen el
bienestar general y los beneficios de la libertad para nosotros y para nuestra
posteridad como lo proclama el Preámbulo de la Constitución.
El estudio de
dichos derechos y leyes para su adecuada interpretación es la misión de la
Academia, como lo marca su Estatuto.
Según el mismo, los
fines de
En suma: Es misión
de la Academia servir a la República dando luz a la ley como dice su lema Lex sed Lux.
La Academia en cuanto
Academia de Ciencias destinada a las jurídicas y sociales investiga partiendo
de la realidad social cuál sería la interpretación de las normas vigentes más
adecuada según los tiempos para la convivencia entre los habitantes y el
progreso del país, o cuáles serían las modificaciones a la normativa imperante
necesarias para ello.
La Academia en esta
tarea tiene en cuenta que el derecho no sólo es una ciencia, pues es también
una técnica y un arte.
El derecho como
ciencia debe procurar normas que sean una consecuencia lógica del orden público
prescripto en la Constitución.
El derecho como
técnica debe brindar normas claras y de buen decir aprehensibles en su fondo y
en su texto, porque esto hace a la seguridad jurídica.
El derecho como
arte debe dar normas suficientemente amplias para permitir soluciones justas en
casos excepcionales, como lo prevé en materia penal con la amnistía y el
indulto.
Esta es la tarea a
la que se encuentra abocada
2. Como en este
salón hay una placa conmemorativa del cincuentenario de la autonomía de la
Academia, en 1975, y hoy celebramos el centenario de su fundación en 2008, esto
requiere una explicación.
El estudio del
derecho como ciencia en Buenos Aires se inició antes de 1908 con la creación de
A su vez, en tal
tarea
La Universidad de
Buenos Aires contaba con un Departamento de Ciencias Jurídicas destinado
exclusivamente a la enseñanza del derecho porque el título que expedía no
habilitaba para el ejercicio de la abogacía.
Para actuar en el
foro, el graduado debía aprobar un examen ante el Tribunal de Justicia.
El Departamento de
Ciencias Jurídicas estaba organizado como una corporación con doctores, profesores y discípulos. Su gobierno
correspondía a los doctores.
Por un decreto
provincial de 1874 se modificó el régimen de la Universidad. Se reemplazó la
denominación de Departamento por la de Facultad, se dispuso que las Facultades
científicas, como la de Derecho, expidieran el título profesional habilitante y
se compusieran de miembros académicos, a cargo del gobierno de la misma, y de
miembros honorarios o académicos honorarios sin que los profesores tuvieran la
calidad de miembros de la Facultad.
Un académico honorario
de
En 1885
Este régimen fue
modificado en 1906 por decreto del presidente José Figueroa Alcorta.
Se reemplazó el
gobierno de los académicos por un consejo directivo integrado por profesores de
Conforme a lo
antedicho, la Academia se fundó el 7 de octubre de 1908 por los nueve
académicos cuyos nombres luce la placa a descubrir en este acto, y se designó
como presidente provisorio a don Wenceslao Escalante por ser el decano de
Vaya con el relato
anterior un homenaje a los antiguos académicos predecesores de la constitución
de 1908.
El camino iniciado
por el presidente Figueroa Alcorta fue continuado por el presidente Alvear
mediante dos decretos, de 1923 y 1925, el último de los cuales dispuso que las
academias se constituyeran como instituciones autónomas pudiendo adquirir
personería jurídica.
Es por ello que
Con todo, el
vínculo entre
3. Explicadas las
razones que dieron lugar a la conmemoración del cincuentenario de la autonomía
de 1925 y hoy hacen lo propio con el centenario de la fundación en 1908,
consideremos la actuación de
En la actuación de
El primer período
de la actuación de
En dicho período,
después de la gestión de Wenceslao Escalante como presidente provisorio, fue
elegido, en 1910, primer presidente titular don Manuel Obarrio, que permaneció
en el cargo hasta 1916, tras lo que fue designado presidente honorario.
A la presidencia de
Manuel Obarrio siguieron las de José Nicolás Matienzo, Ernesto Bosch, Leopoldo
Melo y Carlos Saavedra Lamas.
El segundo período
de la actuación de
El tercer período
de la actuación de la Academia viene desde el advenimiento del gobierno
constitucional en 1983 hasta nuestros días, con la segunda presidencia de Marco
Aurelio Risolía y las presidencias de Federico Videla Escalada, Enrique Ramos
Mejía, José Domingo Ray, Roberto Martínez Ruiz, Horacio A. García Belsunce,
4. Cabe recordar al
primer período en la voz de José Nicolás Matienzo, presidente de la Academia, quien,
en una conferencia de 1926 sobre “
'La muerte impidió a Alem y Del Valle ver el
primer triunfo moral de la revolución que ellos prepararon. Si lo que
principalmente se propusieron fue salvar la soberanía popular de la usurpación
que de ella hacían los poderes ejecutivos de la nación y de las provincias,
como resulta de los discursos del 13 de abril de 1890 y del manifiesto del 17
del mismo mes, la reforma electoral efectuada durante la presidencia del
doctor Roque Sáenz Peña dio satisfacción a ese propósito, garantizando la
libertad del sufragio. Falta todavía asegurar la verdad electoral contra los
poderes legislativos, evitando que las cámaras nacionales y provinciales,
desechen a los representantes del pueblo o los sustituyan por los candidatos
que ellas prefieran.
La primera etapa de la democratización de
las instituciones argentinas está cumplida. Las demás se cumplirán con
facilidad si el pueblo evita el error de 1890, de personalizar las cuestiones
de derecho público, y si exige de sus representantes, no simples declaraciones,
sino la efectiva adhesión a principios concretos de gobierno. La gran enseñanza
que nos da la historia de 1890 es que no basta mudar los gobernantes para
cambiar los sistemas. Y esa enseñanza sirve de complemento a la que nos dejaron
los autores de nuestra organización constitucional.’
Hasta aquí la
voz de José Nicolás Matienzo. En esta etapa tuvieron lugar las revoluciones de
1930 y de 1943.
Con motivo de
la revolución de 1930, la Academia manifestó al Gobierno Provisional su
adhesión a la patriótica obra que había emprendido con objeto de asegurar a la
brevedad posible, el libre ejercicio de la soberanía popular conforme a la
Constitución Nacional.
A raíz de la
revolución de 1943, la Academia declaró su fervoroso e inquebrantable respeto a
los principios y mandatos de
Este período
transcurrió en la Argentina promisoria de las primeras décadas del siglo, no
obstante las turbulencias de
Y al final, la
fractura provocó un alto en la actuación de la Academia.
El Poder
Ejecutivo Nacional, por un decreto de 1952, reglamentario de una ley de 1950
concerniente a las academias científicas, suprimió la autonomía de
Con la clausura de
5. La actividad de
La Academia, congruente con sus
pronunciamientos anteriores, en diciembre de 1955 aprobó una declaración en la
que la reafirmaba su fe en el
restablecimiento de las instituciones democráticas del país, sobre la base de
un auténtico ordenamiento jurídico y respeto de las normas, derechos y
garantías constitucionales y ratificaba las manifestaciones expresadas en la
sesión del 23 de agosto de 1948 acerca de la ley que ordenó la reforma
constitucional de 1948.
En 1956 se llenaron las vacantes
de los miembros de número y se nombraron los patronos de los 30 sitiales, cada
uno de ellos un descollante prohombre.
Hoy, a más de los 30 académicos
de número, cuenta
Procede evocar al segundo
período iniciado en 1955 en la voz de de Carlos Saavedra Lamas, presidente de
la Academia, quien, en la sesión pública de
‘La Constitución es un programa, un gran programa de gobierno:
requiere acción del Estado, para llenar sus huecos; para hacer surgir los
centros autónomos productores en el hecho, para que puedan vivir con
independencia; sin estar sometidos y subordinados al poder central.
‘Por ello, el estado federal, por largos años, debe poner al servicio
de las provincias el poder que
‘No son las reformas de la ley escrita las que
sólo pueden ampliar nuestro camino, sino los hábitos, las costumbres, la moral
política, el acatamiento a las prácticas institucionales a las derrotas
sufridas en el ejercicio honesto del sufragio, a las luces del nuevo día que
invocaron hace 96 años los próceres que juraron la constitución, ya que, como se ha dicho, la cultura cívica y el
progreso político de un pueblo pueden medirse por el respeto a su
constitución, que el tiempo puede someter a prudentes reformas pero que debe
siempre considerarse como fortaleza
inaccesible a la anarquía y al despotismo.’
Hasta aquí la voz de Carlos Saavedra Lamas.
Este segundo período transcurrió durante una época caracterizada por la
inestabilidad institucional y la aparición de agrupaciones partidarias de un
cambio total, cambio total a imponer desde la función pública o fuera de ella
mediante la fuerza y el terrorismo.
En 1973
Por ello, tuvo que trasladar su sede recurriendo a los académicos Pablo
Calatayud y Alberto G. Padilla, que brindaron sus estudios, a
La Academia, no obstante tales vicisitudes, continuó con sus funciones.
Así se desarrolló una intensa actividad cumplida no sólo internamente
sino proyectada hacia la sociedad.
La Academia no cultiva un derecho teórico prescindente de la realidad
sino atento a la misma.
Tal lo acreditan declaraciones y dictámenes sobre múltiples cuestiones
atinentes al Código Penal, al Código Civil, a las locaciones urbanas y rurales,
al régimen de la minoridad, a las constituciones provinciales y a la
integración de
Celebró en 1966 el décimo aniversario del restablecimiento de la
constitución histórica y proclamó reiteradamente en 1971, 1972 y 1976 la
improcedencia de su reforma por vías ajenas a las prescriptas en la misma, lo
que reiteró en 1983 antes del advenimiento del gobierno constitucional.
La Academia, en 1968, al cumplirse el vigésimo aniversario de
Pero más aún, la Academia hizo sentir su voz ante graves acontecimientos
de aquellos tiempos.
Así, propició una amnistía amplia y exhortó al cese de actos subversivos.
Condenó las muertes del teniente general Pedro Eugenio Aramburu, de Paula
Lambruschini y del juez Jorge Quiroga.
En 1976, en la memoria correspondiente a dicho año y ante la nueva
situación institucional, dejó constancia de que
En 1979, ante la presencia en el país de una Comisión Especial destacada
por la Organización de Estados Americanos, afirmó el principio indeclinable de
soberanía nacional y el correlativo de no intervención en asuntos de política
interna; resaltó que el terrorismo subversivo había puesto a dura prueba el
orden jurídico y reiteró anteriores declaraciones en apoyo del restablecimiento
del régimen republicano, representativo y federal.
Hizo público
En la sesión del 14 de abril de 1982 la presidencia informó que en
reunión del 12 de abril, los presidentes de las Academias Nacionales habían
resuelto expresar su adhesión a la acción de recuperar la soberanía argentina
sobre las Islas Malvinas y sus dependencias, declaración que aprobó el Cuerpo.
En 1983 el retorno a la vigencia plena de
6. Durante el tercer período de su actuación desde el retorno del orden
constitucional hasta nuestros días, la Academia, tal como en el período
anterior, desarrolló una intensa labor tanto interna como externa.
De ellas informan los Anales de la Academia en los que constan las
comunicaciones en las sesiones privadas de los académicos sobre temas de su
especialidad analizadas en un posterior debate; las disertaciones en las
sesiones públicas destinadas a la recepción y presentación de los nuevos
académicos y a homenajes; las reuniones con la Academia de Córdoba, y la labor
de los institutos creados a partir de 1984.
Estos institutos tienen por objeto la investigación científica de las
materias de su competencia y están integrados por los académicos de número así
como por las personas del país o del exterior con antecedentes que acrediten
vocación, capacidad y dedicación a dicho efecto.
Hoy
En cuanto a la actividad externa cabe resaltar las reuniones bianuales
con la hermana Academia de Córdoba para tratar temas actuales de la ciencia del
derecho.
También en la actividad externa, en agosto de 2007
El actual presidente de
De la actuación externa de
Entre las mismas podemos citar el proyecto de ley reglamentario del
ejercicio de la abogacía; el plan de estudios de
A más de lo anterior, hay ciertos dictámenes y declaraciones que merecen
ser resaltados por su incidencia presente, como ser: (i) la reforma de
Sobre cada una de estas cuestiones y la actitud de
Primera
cuestión: la reforma de
La Academia, en 1986, ante la iniciativa de reforma de
La inoportunidad porque el país, luego de años de sucesión de gobiernos
“de jure” y “de facto”, enfrentaba la expectativa de ver afianzado el sistema
republicano representativo de alternancia de los partidos en el poder, y porque
los graves problemas de índole económica y social de la hora revelaban serios
enfrentamientos sectoriales que obligaban a posponer cualquier reforma de
fondo.
La superfluidad, porque ni el capítulo de Declaraciones, Derechos y
Garantías de
En 1989 reiteró lo antedicho.
En 1993 manifestó su opinión adversa a introducir en
Así opinó sosteniendo que si bien
En 1994 objetó la ley que declaró necesaria la reforma de
Segunda
cuestión: la pública inseguridad.
La Academia, en 1985, ante ciertos decretos del Poder Ejecutivo, advirtió
que el mismo no está autorizado a disponer arrestos sin previa declaración del
estado de sitio.
En 1986 expresó su preocupación y repudio ante la creciente y sostenida
amenaza que constituía el accionar del terrorismo internacional para los
cimientos de la civilización y la convivencia pacífica de los pueblos y los
Estados en nuestro tiempo.
En 2001 señaló que el Estado tiene obligaciones irrenunciables para con
sus habitantes, entre las que se destaca garantizar el derecho a la seguridad
personal, el de circular y trasladarse de un punto al otro del país, y el
acceso a una justicia equitativa y administrada sin demoras, porque al no
preservarse dichos derechos, ocurrían asesinatos a diario de ciudadanos y
agentes policiales, había notoria inseguridad en la población y existía la amenaza
de estallidos sociales en algunos puntos del país.
Advirtió asimismo que el aumento de la seguridad no se obtenía tanto con
el agravamiento de escalas penales y la tipificación de nuevos delitos sino con
la aplicación efectiva de las que están vigentes.
En febrero de 2002 resaltó que los cambios institucionales ocurridos
entre fines de 2001 y principios del 2002 habían deteriorado las instituciones
en que se cimienta
Por ello exhortó a gobernantes y gobernados a estrechar filas para
recuperar la confianza, afianzar una Justicia independiente, sanear la moneda,
lograr el equilibrio presupuestario, paliar la pobreza y respetar el derecho
como presupuesto esencial de la paz social.
En julio de 2004 peticionó al Poder Ejecutivo que evitara la reiteración
de delitos, como el ataque a
En diciembre de 2004 dictaminó que existe un obstáculo constitucional a
la aplicación retroactiva de la ley penal y de la costumbre como fuente de la
pretensión punitiva del Estado y que la “Convención sobre los crímenes de
guerra y de los crímenes de lesa humanidad” es un tratado internacional con
jerarquía constitucional que no deroga ningún artículo de la primera parte de
En mayo de 2006 ante la situación reiterada en
Tercera
cuestión: la afectación de la independencia judicial.
La Academia, en 1995, expresó su preocupación por la demora del H.
Congreso de la Nación en sancionar la ley sobre el Consejo de
En 1996 postuló que la reducción de los miembros del Consejo sería razonable
siempre que se respetara el equilibrio que prevé la Constitución.
En 1997 expresó su preocupación por la omisión del Poder Legislativo al
no sancionar la mayoría de las leyes que debía dictarse de acuerdo con el texto
de
En julio de 2003, en momentos en que se cuestionaba a la Corte Suprema de
Justicia de la Nación, advirtió que el Poder Ejecutivo no puede instar juicios
políticos, que estos procesos a pesar de su naturaleza deben ajustarse a las
pautas de justicia y prudencia y que no pueden ser motivo de “mal desempeño”
sentencias dictadas a favor o en contra de ciertas posiciones doctrinarias o
precedentes jurisprudenciales, siempre discutibles según épocas y
circunstancias, porque ello afectaría la independencia de los jueces.
En diciembre de 2005, ante la disminución del número de miembros del
Consejo de
Lamentablemente, las consecuencias de tal desequilibrio se están evidenciando
en estos días.
Cuarta
cuestión: la controversia sobre el Río Uruguay.
La Academia, en abril de 2006, ante la situación planteada con
La Academia, en noviembre de 2006, ante la media sanción dada súbitamente
por el H. Senado de la Nación a un proyecto de ley para que
En 2007, ante un proyecto de ley sobre “Procedimiento en casos de aborto
no punible”, consideró que: (i) es inconstitucional porque
Séptima
cuestión: el conflicto agrario.
La Academia, ante las graves vicisitudes sociales, políticas y económicas
debido a la desarticulación del sistema institucional manifestó que: (i) el
apartamiento del mensaje constitucional no se percibe en un acto aislado sino
en diversos sucesos que paulatinamente alejan del proceso del proceso de
transición a la democracia iniciado en 1983; (ii) uno de esos hechos reside en
la imposición de gravámenes al margen de lo dispuesto por
Infelizmente, el conflicto agrario aún perdura.
7. Aquí concluye
la reseña de la actuación de
Hay que tener en
cuenta que el mérito de tal actuación corresponde fundamentalmente al esfuerzo
de los académicos que precedieron a los de hoy, académicos cuyo ejemplo nos
orienta y alienta.
Hay que tener en
cuenta asimismo que
La Academia es
también una Corporación consustanciada con la República.
Una Corporación
que vela por la suerte de la República.
Una Corporación
que cuando la salud de
Formulamos votos
para que la Academia, tras sus primeros cien años, continúe sirviendo a
Seguidamente el señor
académico Presidente hizo presente que, conforme al orden de la sesión, correspondía rendir homenaje a los
académicos fundadores del 7 de octubre de 1908, descubriendo una placa en el Salón
de Actos con sus nombres: Manuel Obarrio, Benjamín Victorica, Wenceslao
Escalante, Juan M. Garro, Ángel S. Pizarro, Francisco J. Oliver, Francisco
Canale, Ernesto Weigel Muñoz y Ernesto Quesada.
Invitó a ponerse de
pie, lo que así se hizo, y, con el señor académico secretario doctor Santos
Cifuentes, procedió a descubrir la placa
y dio por concluida la sesión.
CONFERENCIAS EN SESIONES PUBLICAS:
22 de marzo: Acto público de homenaje al doctor Manuel Obarrio, primer presidente de esta Academia y presentación del libro “La Academia Nacional de Derecho y Ciencias Sociales de Buenos Aires. Su creación”.
24 de mayo: Acto público de incorporación del académico correspondiente en los Estados Unidos de América, doctor Saúl Litvinoff.
13 de setiembre: Acto público de incorporación del académico titular, doctor Enrique M. Falcón.
11 de octubre: Acto público de homenaje al ex académico doctor Rodolfo Rivarola.
25 de octubre: Acto público de incorporación del académico correspondiente en Brasil, Diogo de Figueiredo Moreira Neto.
2 de noviembre: Acto público de incorporación del académico correspondiente en Italia, Federico Carpi.
20 de noviembre: Acto público de presentación del libro “Tratado de Interpretación Constitucional (Homenaje a Karl Loewenstein)”, segunda edición actualizada y aumentada, del doctor Segundo V. Linares Quintana.